GANADERÍA VACUNA, ECOLOGÍA Y SALUD

Voceros de la industria ganadera dudan del cambio climático generado por la actividad humana

Alfred Fast, presidente de la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible, y Esteban Vasconcellos, dirigente de la ARP, afirman que faltan más evidencias científicas para comprobar que el planeta aumenta su temperatura a causa de los gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por la quema de combustible fósil y la deforestación.   

Ganado en establecimiento ganadero en el Bajo Chaco

Confiados en un país donde la industria ganadera tiene amplias ramificaciones en la economía, donde el 90% de su población consume la carne vacuna que le caiga en el plato y, además, la considera parte de su identidad nacional, Fast y Vasconcellos dudan de algo que ya pocos en el mundo no aceptan.     

“Yo tengo mis dudas” respecto al aumento de la temperatura del planeta por la actividad humana y el consecuente cambio climático, dijo Alfred Fast, ingeniero agrónomo y reconocido productor ganadero durante la entrevista que mantuvimos con él en la sede de la Federación de Cooperativas de la Producción (Fecoprod).  La Mesa Paraguaya, que preside Fast, está integrada por los diversos sectores de la industria ganadera, incluyendo organizaciones de la sociedad civil como WWF Paraguay y Guyrá Paraguay y el organismo estatal Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria.

“El CO2 (dióxido de carbono) es un gas natural sin el cual no se produciría el fenómeno de la fotosíntesis de las plantas. Por esto, su emisión en la atmósfera no debe verse como algo negativo. Si su emisión es demasiada, hay que verlo y estudiarlo. No está bien definido esto”, explicó el dirigente ganadero. Las mismas consideraciones realizó sobre el metano, que después del CO2 es el que más calor solar atrapa en la atmósfera, aumentando la temperatura del planeta.

Fast desafía asi las conclusiones del Panel Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC), integrado por los más respetados científicos del mundo de más de 130 países, un grupo fundado en 1988 que estudia la evolución del clima del planeta.

Alfred Fast. Foto: carnesostenible.org.py.

 IPCC concluyó –luego de analizar centenares de investigaciones científicas realizadas en los últimos 40 años por ecólogos, climatólogos y científicos de todas las materias en todo el mundo– que a finales del 1800 los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera eran de 280 partes por millón (ppm); ahora, en el 2021, los niveles están en 408 ppm, un 42% más que antes de la era de la Revolución Industrial (1850), cuando se iniciaba el uso de la energía fósil y la deforestación de bosques y selvas del planeta para producir carbón vegetal. Por esta razón, la temperatura planetaria es hoy 1,1 grados Celsius mayor que en la era preindustrial. La comprobación del aumento de CO2 en la atmósfera se realizó midiendo las huellas de carbono en los anillos de los troncos de los árboles y en los hielos profundos de los polos, huellas que quedan durante cientos de miles de años. Es la evidencia de que el ser humano es responsable del actual calentamiento global y el cambio del clima del planeta.

Respecto del metano (CH4) emitido por los cientos de millones de cabezas de ganado bovino y ovino que pastan en el mundo, Fast tiene esta opinión: “La ganadería (vacuna) paraguaya produce y emite muy poco metano, sencillamente porque hay otros países que emiten muchísimo más. Países como EE.UU., los de Europa y Brasil son los grandes emisores. Son datos formales de FAO. Además, el metano, como el CO2, también es un gas natural que no tenemos por qué mirarlo mal”.

El Tercer Informe Bienal de Actualización sobre Cambio Climático elaborado y publicado en agosto pasado por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) agrupa en cinco sectores las emisiones de GEI en el país: energía; procesos industriales y uso de productos; agricultura y ganadería; uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y silvicultura (UTCUTS), y residuos.

De los cinco sectores arriba citados, los de agricultura y ganadería (50%) y UTCUTS (30%) emiten el 80% de los GEI nacionales, porque la estructura de la economía paraguaya es agroganadera. Sus emisiones provienen fundamentalmente de la ganadería vacuna mediante el proceso de fermentación entérica (metano generado por la digestión natural del ganado vacuno), la desforestación (que libera CO2 a la atmósfera) para la pastura del ganado y el estiércol producido principalmente con las heces y la orina de las vacas que emiten metano y óxido nitroso.

Fast abonó aún más sus dudas sobre el fenómeno del cambio climático con los “intereses” que podrían estar “ocultos” detrás de los informes científicos del IPCC. “Hay veces que detrás de la posición de Naciones Unidas se ocultan intereses extraños a los intereses del país. Un ejemplo es el comunicado en el que instaban a comer menos carne vacuna para combatir el cambio climático”, señaló.

El dirigente ganadero recordó así el informe del IPCC de agosto de 2019 en el que recomendaba la reducción del consumo de carne para combatir el cambio climático, habida cuenta de que la industria ganadera mundial emite metano y deforesta para la pastura, una recomendación que fue comunicada por todas las oficinas de Naciones Unidas en el mundo.

Desde una posición más matizada, pero llegando a la misma conclusión, se expresó Esteban Vasconcellos, ingeniero agrónomo, productor ganadero y director del comité de medio ambiente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), durante una conversación en su oficina.

“Hay dos tendencias respecto del cambio climático: la que señala que es cíclico y la que dice que es generado por el ser humano. Te soy honesto: yo no estoy capacitado para decirte cuál es la tendencia cierta… Si es cíclico el cambio climático, el tiempo lo dirá… esto con el tiempo se irá evaluando”, afirmó Vasconcellos.

Vasconcellos también expresó sus dudas respecto de las conclusiones del Tercer Informe Bienal de Actualización sobre Cambio Climático, el documento oficial del gobierno nacional, aprobado incluso por los gremios de la industria ganadera local, que se elabora cada dos años para informar a la Convención Marco de la Naciones Unidas sobre el Caqmbio Climático sobre las emisiones de GEI en territorio paraguayo.

Esteban Vanconcellos. Foto: greencommoditiesparaguay.org

“Le falta mucha más información científica… faltaría que tengan sus propias mediciones de GEI para que tengan números exactos. Se basa en la información que pudieron obtener…”, dijo con respecto al documento que fue elaborado por un equipo multidiscipliario de profesionales del Mades con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

El dirigente de la ARP coincide con todos los términos expresados por Fast respecto del CO2 y el CH4.

“Para mí, las emisiones de metano provocadas por el proceso digestivo de las vacas son parte del ciclo de desarrollo productivo de la carne, no significa que esas emisiones sean negativas”, dijo.

Con relación al CO2, Vasconcellos citó las palabras de Albert Glatzle, cuyo currículo dice que es máster en Ciencias Agrícolas y agrobiólogo: “Dejen de ponerle al CO2 como un gas negativo, es el gas fundamental para el desarrollo de las plantas, sin CO2 no tenemos crecimiento vegetal”. Hizo suyas estas palabras.

Ambos dirigentes gremiales de la ganadería tienen como referencia a Glatzle, quien es asesor de la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible en materia de cambio climático.

Los GEI son naturales, una evidencia que nadie discute; sin embargo, la intervención humana, con su forma de vida dependiente de la energía fósil desde la revolución industrial (quema de petróleo, carbón y gas: transporte terrestre, aéreo y fluvial, industrias y fábricas, uso para cocción de alimentos) y talando millones y millones de hectáreas de bosques, ha hecho que se emitan demasiado.

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