GANADERÍA VACUNA, ECOLOGÍA Y SALUD

Gases de efecto invernadero: qué son y cómo afectan a Paraguay y al planeta

No tienen olor ni se ven, parecen inofensivos, pero aumentan cada vez más la temperatura del planeta. Esta “fiebre” planetaria provocada por los seres humanos genera olas de calor, frío, lluvias y sequías extremas y devastadoras: es el cambio climático. En Paraguay, la ganadería vacuna es la principal emisora de estos gases.

El 5 de marzo de 2020, una densa humareda invadió la ciudad de Asunción. Fue un día irrespirable, picaban los ojos, la visibilidad era bajísima y el calor era sofocante, insoportable. Asunción parecía menos una ciudad del 2020 y más una del 2050, como las que proyectan las películas de ciencia ficción. El humo invadió casi todas las ciudades de la Región Oriental. La meteoróloga Oyuki Jara, de la Dirección Nacional de Meteorología, explicaba que “…los focos (de incendio) pueden ser por quema de pastizales (principalmente los ganaderos) y la humareda seguirá durante el resto del día e inclusive mañana, en tanto no se controle el fuego”.

Pocos relacionaron los incendios forestales con la desforestación, los gases de efecto invernadero y el cambio climático.

Inundación de un poblado del Bañado Sur en el año 2018.

El 9 de diciembre de 2021, Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción, manifestaba su preocupación por la escasa lluvia que cae en diciembre. “Hay una merma preocupante de lluvias. Si esto continúa así, pueden darse bajas importantes en la producción. En la zona norte del país es donde más se resiente la falta de humedad. Ojalá venga la lluvia”, había dicho.

Tampoco los gremios empresariales de la producción suelen vincular las largas sequías de los últimos años con el cambio climático, cuyos establecimientos agrícolas y ganaderos dependen en extremo de las variables climáticas.  

Los gases

El planeta emite a su atmósfera gases de efecto invernadero naturales (GEI). Son gases que equilibran la temperatura y el clima de la Tierra. Los equilibran capturando la radiación solar que entra a la atmósfera. Si no atraparan la cantidad necesaria de radiación, viviríamos en un planeta con un promedio de clima 18 grados Celsius bajo cero. Sería un planeta polar.

Aquí nos interesan tres de ellos: el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), porque son los que hoy recalientan la tierra con un exceso de sus emisiones provocadas por la actividad humana. Y más aún nos interesa el CO2, porque es el elemento químico -esencial para la vida en su proporción natural- que atrapa el 70% de la radiación solar que eleva la temperatura de la tierra. 

El aumento de las emisiones a la atmósfera de estos tres gases a causa de la deforestación de los bosques y selvas y, principalmente, la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas), eleva a su vez la temperatura del planeta. Sube porque el CO2 atrapa más de lo necesario la radiación solar que entra y luego, por una especie de efecto rebote, sale del planeta hacia el espacio; la consecuencia directa de esta “fiebre” planetaria es el cambio del clima, un clima inestable, con extremos de calor, frío, lluvias, sequías y sus consecuentes inundaciones, incendios forestales, huracanes, intensos calor y frío, y falta de agua durante largo tiempo.   

Los gases invernaderos son naturales, sí, pero la intervención humana, con su forma de vida dependiente de la energía fósil (petróleo, carbón y gas: transporte terrestre, aéreo y fluvial, industrias y fábricas, uso para cocción de alimentos) y talando millones y millones de hectáreas de bosques, ha hecho que se emitan demasiado.

El Panel Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC) –integrado por los más respetados científicos de más de 120 países y fundado en 1988– concluyó que a finales del 1800 los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera eran de 280 partes por millón (ppm); ahora, en el 2021, los niveles están en 408 ppm, un 42% más que antes de la era de la Revolución Industrial (1850), cuando se iniciaba el uso de la energía fósil y la deforestación de bosques y selvas del planeta. Por esta razón, la temperatura planetaria es hoy 1,1 grados Celsius mayor que en la era preindustrial.

Entre todos los países del planeta, algunos pocos emiten más CO2 que muchos otros: según el IPCC, los 100 países que menos emiten CO2 generan el 3% del total de las emisiones, mientras que los 10 países con mayores emisiones generan el 68%. Estos 10 países son tan industrializados que necesitan quemar mucho combustible fósil.

Los grandes emisores de CO2

Los seis países que más emiten CO2 son, en este orden, China (40%), EE.UU. (22%), Europa (24%), India (11%), Brasil e Indonesia. Estos dos últimos países -incluidos recientemente en el ranking- no pertenecen a los países hiperindustrializados y por ello no queman tanta energía fósil, pero son los más grandes deforestadores de bosques y selvas del planeta.  Y es que los bosques y selvas atrapan y retienen grandes cantidades de carbono en sus ecosistemas. Al ser talados, se liberan grandes cantidades de CO2 a la atmósfera. Los océanos, como los bosques, también retienen grandes cantidades de carbono.

Bajante de las aguas del río Paraguay vista desde la bahía de Asunción.

Según el Tercer Informe Bienal de Actualización sobre Cambio Climático elaborado y publicado en agosto pasado por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Paraguay contribuye solo el 0,09% al total de las emisiones de CO2 globales. Este total de emisión nacional ocurrido entre los años 1990 y 2017 está compuesto por: 45% de dióxido de carbono, 35% de metano y 18,5% de óxido nitroso y un 1,5% de otros gases.

El Tercer Informe está agrupado en cinco sectores emisores de GEI en el país: Energía; Procesos Industriales y Uso de Productos; Agricultura y Ganadería; Uso de la Tierra, Cambio de Uso de la Tierra y Silvicultura (UTCUTS), y Residuos.

De los cinco sectores arriba citados, los de Agricultura y Ganadería (50%) y UTCUTS (30%) emiten el 80% de los GEI nacionales, porque la estructura de la economía paraguaya es agroganadera. Sus emisiones provienen fundamentalmente de la ganadería vacuna mediante el proceso de fermentación entérica (metano generado por la digestión natural del ganado vacuno), la desforestación para la pastura del ganado y el estiércol producido principalmente con las heces y la orina de las vacas que emiten metano y óxido nitroso.

Paraguay es el tercer país con emisiones per cápita más altas de Sudamérica, según la ong Climate Watch.

Eructos, bostas y deforestaciones

Para entender por qué la ganadería vacuna es la responsable de la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del Paraguay, estos números ayudan con claridad: según la Asociación Rural del Paraguay (el principal gremio de los ganaderos), como resultado de su histórico proceso de crecimiento, las vacas ocupan hoy 26 millones de hectáreas de tierras del país, alrededor del 63% de todo el territorio nacional. En este vasto espacio pastan, según el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal, 14 millones cabezas de ganado vacuno, espacio que antes eran bosques impenetrables que capturaban carbono para que no se elevara la temperatura del planeta y no cambie su clima. Además, cada una de esos millones de vacas eructan y emiten CH4 -el otro gas responsable del 25% del aumento de la temperatura del planeta- y defecan bostas y orina, cuyo proceso de fermentación emite N2O.

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