OPINIONES Y ENSAYOS

Sirviendo a Dios y al diablo, o por qué la Fiscal recibe palos a nivel local y loas de EE.UU.

Los hechos que podrían estar detrás del juego contradictorio contra Cartes.

Escribe Darío Pérez

Sandra Quiñonez. Foto de la Fiscalía.

Representantes del FBI y de la DEA condecoraron el jueves antepasado a la Fiscal General Sandra Quiñonez. Lo hicieron en la embajada estadounidense en el país, cuyo edificio se encuentra en expansión y será la de mayor volumen de las asentadas en Paraguay.

En los últimos tres años, Quiñonez ha sido invitada en cuatro ocasiones a visitar el Departamento de Estado de USA. En todas las visitas, resaltaron su figura como clave para el mejoramiento de relaciones entre nuestro país y los EE.UU., en el combate contra el crimen organizado y el terrorismo internacional.

En ese mismo lapso, la oposición paraguaya y parte del Partido Colorado fustigaron de manera sistemática el enfriamiento de casos relacionados a acusaciones contra el expresidente Horacio Cartes en la Fiscalía. Informes de la Comisión Bicameral del Congreso y el denominado reporte Giuzzio fueron cajoneados, según parlamentarios opositores y parte del oficialismo gubernamental.

En ambos casos, señalan, se demostraron con documentos que Cartes ha incurrido en delitos de contrabando y lavado de dinero. Y agregan que la inacción de la Fiscalía General del Estado ha sido total. Ninguna de las denuncias se ha convertido en inicio de pesquisa ni proceso alguno.

Aplausos de la embajada y el Departamento de Estado norteamericano, y palos de oposición y disidencia colorada, ¿qué mensaje hay detrás de esta dualidad contradictoria a la hora de juzgar a la fiscal Quiñonez?

La primera que salta viene por el lado de una hipótesis instalada hace poco: Que la titular del Ministerio Público priorizó brindar sus servicios de información a los EE.UU., antes que accionar acorde a la función que le encomienda el Estado paraguayo.

Esto revelaría que los argumentos que llevó a los EE.UU. a designar como “significativamente corrupto” a HC, son los mismos utilizados por la oposición paraguaya presentada ante la fiscalía. Luego esta instancia utilizó los resultados de la pesquisa de la bicameral del Congreso, para proveer al Departamento de Estado de los insumos que dieron pie al enfático informe contra Cartes.

Los juegos que se establecen en la alta política, tiene a veces estas aristas de dualidad poco entendible si no se los mira con atención.

El detalle que escapa a la mirada desatenta es que los mismos actores (Departamento de Estado y oposición) tengan diferentes posiciones acerca de la fiscalía, pero que en contrapartida coincidan 100 % en la valoración de Cartes.

Se refuerza con esto que la fiscal Quiñonez juega su propio match, sirviendo para afuera a los EE.UU., mientras que por dentro congela todo lo que vaya en contra del expresidente.

Entonces, ¿cuál puede ser el resultado de esta bipolaridad?: Si el enfático informe del Departamento de Estado no se traduce en un pedido de extradición de HC, no habrá sido sino mero fuego de artificio, una ayuda de neto corte electoralista para Mario Abdo y su grupo. Si por el contrario EE.UU. aplica un salto más, y judicializa su acusación contra el jefe de Honor Colorado, habrá justificado el «importante apoyo» que le prestó la titular saliente del Ministerio Público. Apoyo en informaciones claves, profundas, para demostrar las malas andanzas de HC contra los intereses del Imperio del Norte, y de paso contra los intereses nacionales.   

Si esto último sucediera, la Fiscal Quiñones habrá servido a (su Dios) Estados Unidos, y en Paraguay (relativamente) al diablo. El desenlace de este novelón, lo tendremos con seguridad en el transcurso de los próximos meses, poco antes del cambio de timón gubernamental, cuando las maquinarias electorales se echen a andar.

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