Acuífero Patiño

La metástasis de estaciones de servicio en Asunción y Central filtra derivados de petróleo al acuífero Patiño

Dos estudios específicos comprueban que muchos de los casi 1.000 tanques de combustibles enterrados en el suelo del Patiño filtran partículas de hidrocarburo en el agua que beben más de 1.500.000 personas. Amparados en cuestionadas resoluciones judiciales y en una débil fiscalización y control del Estado, los intereses corporativos en el negocio del petróleo perpetran con impunidad el deterioro de la salud de las personas y convierten en un polvorín la región más poblada del país.


Escribe: Norma Flores Allende

Fotografía: Patricia López

Diseña: Andrés Peralta

11/2021

Escribe: Norma Flores Allende

Fotografía: Patricia López

Diseña: Andrés Peralta

11/2021

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La avenida General Elizardo Aquino de la ciudad de Limpio es una de las tantas avenidas de las 20 ciudades de la Región Metropolitana de Asunción (REMA). Como todas las avenidas céntricas, está atestada de autos y motos, con cuadras esparcidas al azar, sin planificación y con polución múltiple. Posee además otra característica llamativa en todo el territorio del país: la invasión de estaciones de servicio de combustible en espacios urbanos.

El mapa de surtidores del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) describe y enumera con precisión esta insólita y amenazante realidad compartida por todas las ciudades que se asientan sobre el acuífero Patiño: estaciones una frente a la otra , una en cada cuadra, más de una decena en una misma zona, y como si fuera una broma siniestra, una junta de saneamiento –lugar que provee agua potable a la comunidad aledaña– al lado de un surtidor de derivados de petróleo. El mapa digital indica 975 estaciones que proliferan como hongos inflamables sobre la superficie del agua subterránea que se extiende en la REMA.

Debajo de cada uno de los 975 coloridos, pulcros y sofisticados emblemas de estaciones de petróleo, yacen 975 tanques subterráneos de almacenamiento de combustible, muchos de los cuales gotean, ahora mismo, partículas de hidrocarburo en el suelo y luego en el acuífero, cuyas aguas están a tan solo 12 metros debajo de la superficie. Son tanques de acero de forma cilíndrica, de una sola pared y, la mayoría, de 30 años de antigüedad que, por el paso del tiempo, se corroen y dejan filtrar el espeso líquido contaminante en el agua. Este goteo minuto a minuto ocurre ante la indolente mirada de los entes públicos de fiscalización y la complicidad del Poder Judicial.

El reino de las estaciones de servicio

La invasión de gasolineras llega hasta la exageración: Solamente en la REMA hay casi tantos surtidores como los que existen en países de la región como Bolivia y Uruguay juntos. Para dimensionar esta curiosa realidad, hay que resaltar un dato llamativo: Paraguay posee más estaciones de servicio por 100.000 habitantes que naciones latinoamericanas del tamaño y población de Brasil, México y Argentina.



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El ingeniero Pablo Callizo, concejal electo de la ciudad de Asunción, expresa que hay un exceso de estaciones de servicio que sigue creciendo al amparo de fallos judiciales de la Corte Suprema de Justicia y a expensas de normativas ministeriales y municipales. Ante esta notable sobreoferta. Callizo apunta que las consecuencias ambientales son múltiples. Los riesgos para el Patiño no se detienen en los combustibles, sino en los aceites y lubricantes que también se filtran al agua subterránea, además de un importante porcentaje de tierra urbana que, debido a su contaminación, será inutilizable , un fenómeno que obedece a las antiguas zonas industriales abandonadas, explica el ingeniero.

Los tanques que minan el suelo de la REMA

“Los tanques de combustible tienen una vida útil de 20 a 30 años, pero pueden tener un problema de fábrica y para eso sirve el sistema de monitoreo que nos da en tiempo real el comportamiento del tanque”, apunta el Ing. Ruben Zárate, gerente de planta de Villa Elisa de Petropar, durante una entrevista realizada por Hína a técnicos de esta institución.

Respecto a cómo evalúan la instalación de nuevas estaciones de servicio, los funcionarios de Petropar explican que los pasos son: primero, el cumplimiento de la ordenanza municipal donde se va a preparar el proyecto, que establece la distancia mínima con respecto a otra estación de servicio. Una vez que el municipio aprueba el proyecto, entonces se realiza la habilitación del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) y, por último, la del Ministerio de Industria y Comercio (MIC). Pero esta superposición de funciones de control termina, como evidencian los estudios, en completa ineficacia.



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Construcción de una estación de servicio e instalación de tanques subterráneos que albergarán combustible. Fotografías cortesía de Petropar.

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Las pérdidas de combustible que desembocan en el Patiño

La evidencia científica confirma que existe una cantidad no determinada de tanques filtrando combustible en el acuífero Patiño. Una tesis de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Asunción de una década atrás, supervisada por el ingeniero y docente universitario José Pérez Pérez, ya señalaba la elevada presencia de hidrocarburos en aguas subterráneas ubicadas debajo de estaciones de servicio de la capital. La investigación en cuestión estudió las aguas de pozos cercanos a 7 estaciones de servicio en Asunción y Central, concluyendo que las aguas subterráneas de tales lugares estaban contaminadas.

Casi una década después, un estudio publicado en el año 2019 en la revista arbitrada Science of the Total Environment y financiada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), tomó como muestra 90 pozos de los 350 existentes confirmando la presencia del MTBE (éter metil tert-butílico) –un aditivo para aumentar el octanaje de la nafta– en el agua de pozos ubicados en Luque, Asunción, Fernando de la Mora, Villa Elisa y San Lorenzo. El artículo científico señala además la presencia de partículas de hidrocarburos a incluso 200 metros en las aguas subterráneas profundas. Esta evidencia confirma en forma categórica la contaminación que provocan los tanques subterráneos de combustible y los talleres metalúrgicos en las fuentes de agua potable.



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Retrato cotidiano de las ciudades que conforman la Región Metropolitana de Asunción, cuya movilidad está centrada en los vehículos particulares. Al paisaje se suman las abundantes estaciones de servicio.



En conversación con Hína, el doctor Juan Francisco Facetti, uno de los científicos al frente del estudio del 2019, expresó que es poco probable que se detecte MTBE si se realiza ahora el mismo estudio debido a que se dejó de utilizar esta sustancia en el mercado local; sin embargo, –agrega Facetti– esto no significa que haya terminado la contaminación por las descargas, vertidos o fugas de los tanques perforados de las estaciones de servicio. “Aquí hay un problema subyacente que es la presencia en el acuífero de combustibles derivados de petróleo que estuvieron presentes también en el año que hicimos el estudio, pero estoy seguro de que sigue habiendo esa problemática el día de hoy”, afirma el investigador.

Respecto de estas filtraciones de combustible de los tanques, el ingeniero Rubén Zárate explica que anteriormente no existía en Paraguay la tecnología del “enchaquetado”, ya que antes los tanques eran enterrados desnudos, sin protección; entonces –añade– por acción de la corrosión se perforaban y el combustible filtraba a la napa freática.

Carolina Pedrozo, directora de Evaluación de Impacto Ambiental del Mades, informa que cada 2 años las estaciones de servicio del país deben presentar un informe de impacto ambiental para seguir operando; no obstante, el plazo puede ser menor si hay afectación. De igual manera, cada 5 años las empresas deben presentar certificado de estanqueidad, es decir, de hermeticidad de los tanques.

Por otro lado, la funcionaria Rocío Mendoza, de la Dirección de Fiscalización Ambiental del mismo ministerio, explica que las verificaciones de los surtidores son realizadas mayormente tras denuncias ambientales debido a la logística que requieren. Los funcionarios además pueden realizar verificaciones cuando están en una zona y ven una irregularidad; sin embargo,no hay un plan de fiscalizaciones de estaciones de servicio, revela esta funcionaria.



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La excesiva oferta de estaciones de servicio en Paraguay es única en América Latina y el Caribe. Las consecuencias son preocupantes.



Una metástasis de gasolineras en las ciudades

La Resolución 435/19 del Mades fue una respuesta del Estado al estudio realizado en el 2019 mencionado más arriba y que detectó MTBE en pozos del acuífero Patiño. La resolución establece regulaciones y medidas de seguridad y protección ambiental para evitar las filtraciones de combustibles de los tanques y cañerías en el suelo, revistiéndolos de doble pared. Sin embargo, 20 gremios, empresas y particulares recurrieron a la Corte Suprema de Justicia para la exención del cumplimiento de esta normativa, la que fue concedida . Miguel Bazán, directivo de la Cadipac (Cámara de Distribuidoras Paraguayas de Combustibles), en comunicación con el diario Abc Color, afirmó que la investigación publicada en la revista Science of the Total Environment posee falencias y que la medida responde a la competencia y no a intereses ambientales.

Dicho de otra forma: con su resolución, la Corte Suprema permite que los tanques de combustible sigan con una sola pared, sin doble revestimiento y que prosiga la filtración de hidrocarburos en las aguas subterráneas que beben millones de personas.



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En el caso específico de la capital paraguaya, en abril de este año un grupo de concejales dejó sin efecto la Ordenanza 7/11, que establece medidas mínimas de seguridad para la instalación de estaciones de servicio. Además, Cadipac interpuso ante la Corte Suprema de Justicia una acción de inconstitucionalidad contra la ordenanza, la que también fue concedida por la Corte, eximiendo a los miembros del cumplimiento del artículo de la ordenanza referente a las distancias.

Esta concesión de la Corte a los intereses del negocio del petróleo permite que sigan proliferando las estaciones de servicio, que amenazan la vida de decenas de miles de personas.

Un futuro de ciudades que nadan en combustible

Facetti afirma que el combustible de las estaciones de servicio con tanques en malas condiciones no se degrada fácilmente. La contaminación –prosigue el investigador– seguirá acumulándose y puede durar mucho tiempo, hasta decenas de años. Las recomendaciones de Facetti son, por un lado, disponer de políticas de gestión, sobre todo de las fuentes de contaminación, y, por el otro, verificar la densidad de las estaciones de servicio. “Se tiene que plantear una normativa que regule la densidad recomendable de estaciones de servicio sobre el acuífero, con base en la vulnerabilidad y el riesgo que se tiene hoy”, afirma.

El ingeniero José Silvero, director de Hidrología e Hidrogeología del Mades, refiere que, desde el punto de vista técnico, se deberían sacar los tanques cercanos a zonas afectadas y revisarlos para ver si tienen pérdida de combustible. “Pero para conseguir eso, se necesita una buena pulseada judicial”, resalta.

“Cuando de repente hay varias estaciones cercanas y todas dicen que cumplen con la norma y muestran los estudios, se debe ir directamente al estrado judicial. Ya escapa a lo que un técnico o un funcionario del Mades puede hacer. Pasa al Ministerio Público, a la justicia. Y lastimosamente estos juicios pueden durar años”, señala Silvero.

Respecto al exceso en la oferta de estaciones de servicio sin distancias mínimas de seguridad, Silvero afirma que el Mades analiza y evalúa el estudio de impacto ambiental y provee de una licencia ambiental, pero “no es la institución que habilita y avala el funcionamiento de las estaciones de servicio”. Para el funcionario, la ausencia de una ley de ordenamiento ambiental del territorio permite que las gasolineras se habiliten sin precauciones de distanciamiento.

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La ausencia de una ley de ordenamiento territorial en Paraguay da lugar a situaciones como la expuesta en la imagen: una junta de saneamiento, que abastece de agua potable a una comunidad entera, al lado de nada menos que una estación de servicio.

Un ejemplo es el caso de Paso Esperanza de Pirayú, cuya ubicación se encuentra en este enlace. Los técnicos de Petropar entrevistados expresan que esta estación de servicio es propiedad de un franquiciatario, ya que el emblema solo posee 6 estaciones propias, y que cumple con las normativas de la municipalidad, el Mades y el MIC.

Víctor Díaz Pérez, asesor de la gerencia de Petropar, considera que en el caso de Pirayú no puede haber filtraciones de combustible en las aguas subterráneas. “No puede llegar a esos estratos el combustible. Porque el combustible que se filtra al suelo entra en algo que se llama fase libre”, intenta argumentar. Pero los estudios de monitoreo de pozos de agua y pozos de medición realizados en las dos investigaciones citadas en esta nota comprueban lo contrario de lo que afirma Díaz Pérez.

Los ecos de la era de los combustibles fósiles

En un mundo migrando a la movilidad eléctrica, Paraguay, líder en exportación de hidroenergía, sigue dependiendo de los hidrocarburos. La carencia de infraestructura reviste especial gravedad para un país en vías de desarrollo sin salida al mar. Mientras a nivel internacional se vislumbra la muerte cercana de las gasolineras, en lo local siguen multiplicándose, a pesar de que el año de fallecimiento del automóvil a combustión ya ha sido decretado: será en el 2035, debido a la prohibición que regirá tras el Pacto Verde Europeo.

El ingeniero Callizo se pregunta qué ocurrirá entonces con los terrenos que hoy ocupan las cada vez más numerosas estaciones. La respuesta no es alentadora: serán terrenos inutilizables, contaminados, que no servirán para ningún tipo de emprendimiento, ni construcción, ni cultivo.

En un futuro próximo en la REMA abundarán esas tierras muertas, bajo las cuales se extenderán hidrocarburos. En ese escenario, el acuífero Patiño, fuente de agua dulce, sufrirá durante varias décadas los efectos de una ciudad tomada por las gasolineras, cuando estas ya sean solo el eco de una era pasada, la de los combustibles fósiles.